ENTRA.

 

:::::::::::::: El perdon ::::::::::::::

El Perdón

Crecer no es una tarea sencilla.
Avances, retrocesos, desilusiones, esperanzas y mucho dolor acompañan el proceso vital de nosotros en este mundo, proceso cuyo sentido último es la evolución personal y el crecimiento espiritual.

En este trayecto forzosamente existirán personas que nos lastimen, que nos nieguen aquello que deseamos, que no nos comprendan o incluso que nos traicionen. Se trate de una herida emocional que nos hayan provocado nuestros padres, un amor que nos ha olvidado o de un amigo que no ha sabido actuar con lealtad, todos hemos sufrido alguna vez por causa de otra persona pero estamos ahí ¿Por qué?....

Ahora bien: ¿Qué sentimos por ése que nos dañó? ¿Intentamos alguna vez comprender por qué actuó de ese modo? ¿Somos capaces de olvidar la ofensa sufrida? ¿Sabemos perdonar?

Pues bien cuando las cicatrices no logran cerrarse y el rencor continúa anidando en nuestro yo, su energía actúa como un veneno. Muchas de nuestras enfermedades se deben a esta contaminación, a la ira permanente, a los pensamientos de venganza y destrucción que ocupan nuestra mente. También muchos de nuestros fracasos nacen en este aferrarse a dolores pasados, porque es ahí  donde existe el resentimiento, y que difícilmente se puede recobrar  una actitud positiva hacia los demás.

Por eso, para curarnos, debemos perdonar. Perdonar a quien nos olvidó. Perdonar a quien nos agredió. Perdonar a quien destruyó lo que amábamos. Enviar un mensaje de paz para que esa paz regrese a nosotros.

Perdonarnos a nosotros mismos. Aceptar y cuidar al niño asustado, enojado o confundido que llevamos dentro, y rodearlo de un infinito amor. Convertirnos en amor para que el amor sea. Y entonces así, ser libres de toda atadura y de todo miedo: crecer en algo.

No importa cuántas veces caíste, si cada vez te volviste a levantar. El éxito en la vida no consiste en la prisa de correr, sino en la calma de saber llegar.
No importa si perdiste una partida, acepta que ganaste la experiencia, la lucha de la carrera de la vida no es de rapidez, sino de resistencia del paso dado.
No importa dónde, cómo, ni por qué, ten en medio del error cometido la grandeza de decir... ¡me equivoqué!... y si caíste estando a punto de llegar, ten el miedo de darte por vencido... y el valor de volver a comenzar.

 

Copyright © 2009
Autor: David González (nygma_dark@hotmail.com)

ESPERO SUS COMENTARIOS


ENVIANOS TU Nygm@ (talvezmx@hotmail.com)

¿COMENTARIOS?

 

entraWww.QuePingos.Com

Www.QuePingos.com Tultitlan Estado de Mexico 2008